Autor: Salvador Borrás

Son muchos los niños y las niñas que a lo largo de su escolaridad y durante su crecimiento van a presentar problemas en la oclusión dentaria y en la forma de la boca y los dientes. Una oclusión normal es la que cierra de forma completa, los dientes se insertan unos en otros a modo de sierra y nos permiten masticar y engullir correctamente. Las alteraciones en boca y dientes se deben fundamentalmente a:

 Déficits de tipo estructural y muscular congénitos, es decir, de nacimiento.

 Problemas relacionados con traumatismos o accidentes, por extracción de dientes o por golpes con destrucción parcial o total de uno o más dientes.

 Una higiene bucal pobre por poca limpieza o alimentación con falta de nutrientes.

 Alteraciones en funciones básicas como la respiración, masticación y deglución.

Muchas mal oclusiones están relacionadas con estas últimas funciones, por ejemplo, el respirar por la boca de forma constante hace que los labios pierdan fuerza y tonismo muscular deformándose la bóveda del paladar arrastrando los dientes, es por eso que, a veces, los ortodoncistas colocan expansores del paladar antes de poner el aparato a los dientes. También vemos que si los niños hacen una masticación incompetente, floja o solo de un lado, se deformará la posición de los dientes. Finalmente, si tragan mal, empujando la lengua contra los dientes o succionando los labios, teniendo en cuenta que tragamos saliva más de 2500 veces al día, será una deglución antinatural y también deformará la relación normal de oclusión dental.

Mordida cruzada, deglución atípica, respiración oral

Ahora bien, ¿cómo prevenir estas dificultades?, ¿Qué cosas podemos hacer los padres y los educadores en general?

En primer lugar, ante cualquier alteración en los dientes como no encajan bien, apiñamiento, separación entre dientes, cambios de color del esmalte, sangrado de la encía, caries, y otras deformaciones; es conveniente consultar con el médico especialista en odontología o en ortodoncia. Con respecto a la higiene bucal se conveniente:

 Procurar una alimentación variada y equilibrada, sobre todo con mayor presencia de frutas y verduras.

 Intentar que los niños coman productos sólidos de forma progresiva y el más pronto posible, porque así ayudamos la erupción y consistencia dental.

 Incluir en las rutinas diarias el uso del cepillo de dientes, desprendidos de cada comer.

 Enseñar a los niños a enjuagarse la boca con líquidos para tal finalidad como prevención delante infecciones.

Además, hay que evitar males hábitos como:

 Ponerse cosas en la boca como telas o chupar objetos como el lápiz

 Morderse las uñas

 Morderse o chupar los labios y las mejillas

 Apretar los dientes y hacer ruidos rozándolas entre sí

En referencia a las funciones básicas mencionadas, recomendamos:

 Que los niños aprendan a respirar bien por la nariz, cerrando los labios, cuando están en reposo dejando la lengua en su posición de descanso, retrasada y dentro de la boca.

Procurar que la masticación se dé ambos lados de forma simétrica, con firmeza y con un ritmo adecuado, ni muy rápido, ni mucho lento.

Fijarnos en que nuestros hijos deglutan bien, se a decir, sin escampar líquido ni hacer movimientos extraños en la cabeza, subiendo la lengua al paladar y sin ninguna interferencia contra los dientes ni ninguna contracción de los músculos de la cara.

Finalmente, respecto al uso del chupete y del biberón decir que:

La recomendación más generalizada es quitar el chupete a partir del primer año de vida y de forma progresiva para no provocar alteraciones en la dentición temporal como pueda ser una mordida abierta o cruzada. El hábito de succión va desapareciendo alrededor de los 3 años. Sin embargo, si persiste el uso del chupete, pueden aparecer retrasos madurativos en la deglución e incompetencias musculares. El chupete debe ser blando y flexible, todo de una pieza y con escudo no demasiado grande para facilitar la respiración por la nariz. La bola del chupete, mejor si es anatómica, aunque el que mejor podemos hacer es, como ya hemos dicho, no prolongar demasiado su uso.

Es importante que no prolongamos demasiado el uso del biberón y que el niño aprenda a beber en vaso, evitando también los botellines con tapones tipo chupete que lo que hacen es favorecer la succión que queremos evitar.

Como conclusión, decir que es importante que los niños aprendan a masticar y tragar lo más pronto posible, que es necesaria una buena higiene bucal y qué, ante cualquier duda en cuanto a la forma de los dientes o relacionada con malos hábitos, consultemos a los especialistas médicos en primer lugar o, en todo caso, a los logopedas especialistas en terapia miofuncional para que nos orienten y aconsejen.

 

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