Autor: Salvador Borrás Sanchis
Disincronía emocional en alumnos con altas capacidades
¿Qué son las altas capacidades?
Se trata de un fenómeno multidimensional que combina aspectos cognitivos, emocionales y psicosociales, y que incide sobre un porcentaje de población entre el 3% y el 5% según las fuentes consultadas. Los alumnos con altas capacidades presentan un desarrollo morfológico y funcional diferente a nivel cerebral y destacan no sólo por su capacidad sino, además, por manifestar un mundo interno complejo, no siempre comprendido por su entorno, ni siquiera por ellos mismos.
¿Cómo se clasifican las altas capacidades?
Las altas capacidades conforman un espectro que va desde la precocidad intelectual, pasando por los talentos simples o complejos y hasta la superdotación. Las diferencias son tanto cuantitativas como cualitativas y sólo partiendo de una identificación completa de las necesidades educativas específicas podremos ayudar a estos alumnos.
¿En qué consiste la identificación de las necesidades educativas?
La identificación, tal y como contempla nuestro marco pedagógico y legislativo actual, comprende la detección, la evaluación psicopedagógica y el diagnóstico integrado diferencial. Esto sólo es posible con la participación de familia, centros educativos y profesionales especializados. La evaluación multidisciplinar desde un punto de vista biopsicosocial permitirá identificar y diagnosticar eficazmente la alta capacidad y sus manifestaciones de cara a la personalización de cualquier intervención.
¿Qué es la disincronía emocional?
Una disincronía es un desajuste en el desarrollo que se da en la mayoría de los alumnos con altas capacidades, no necesariamente patológica, pero que habrá que conocer y vigilar. Una de las disincronías internas más frecuentes es la cognitivo-emocional, ya introducida por Terrasier en 1994, y que se pone de manifiesto cuando la capacidad mental es muy superior a la habilidad de procesamiento de toda la información acumulada. Terrasier habla de la disincronía inteligencia-afectividad, observándose desfase importante entre el desarrollo intelectual y el nivel afectivo del niño. La inteligencia del niño trata de disimular o esconder su inmadurez, que no siempre puede o sabe camuflar. Son frecuentes los miedos y ansiedades al no ser capaces siempre de manejar sus emociones aunque tengan mucha potencialidad intelectual. Si a ello añadimos la sobreexcitabilidad emocional descrita por Dabrowski, que suele acompañar a los superdotados, podemos entender que en ocasiones sean capaces de experimentar intensamente de forma placentera, sin embargo, en otras ocasiones sufran un dolor interno muy acusado. Este tipo de disincronía, unida a otras de tipo motor y/o lingüístico, más las disincronías externas escolares, familiares y relacionales, van a incidir negativamente en el desarrollo síncrono y armónico de los niños. Aún más complejo es tratar esta situación unida a la adolescencia cuando las necesidades educativas se han visto camufladas o no tratadas y el adolescente se enfrenta a un fracaso escolar y a una desadaptación personal y sociofamiliar. La prevención y la intervención temprana son las mejores armas para garantizar el normodesarrollo y la felicidad de nuestros alumnos.
¿Cómo abordar estas situaciones?
Ciertamente no hay una respuesta única ni estándar que pueda ayudar a los alumnos en estas circunstancias. Sólo partiendo del diagnóstico integrado, completo y proactivo podremos guiar y orientar la intervención. Es importante que el niño se sienta comprendido, acompañado y recompensado por su entorno y que todos aprendamos a gestionar su potencialidad junto a un trabajo emocional intenso.
Todos los alumnos presentan necesidades educativas específicas en algún momento a lo largo de su itinerario educativo e independientemente de cuáles sean sus capacidades. Los alumnos con altas capacidades no están exentos de dichas necesidades y el sistema educativo ha de dar una respuesta de calidad, que sea realmente inclusiva, en la que los alumnos aprendan de todos y para todos, auto-regulando su aprendizaje, que permita desarrollar al máximo las competencias de estos alumnos y que convierta la atención a la diversidad en una oportunidad de desarrollo grupal y de éxito escolar. Ello depende fundamentalmente de tres ingredientes: políticas educativas que contemplen los postulados actuales de la neuropedagogía, formación permanente y proactiva del profesorado y la colaboración necesaria entre los agentes educativos y socio-sanitarios. La Guía Científica de las Altas Capacidades es referente fundamental y necesario para conjugar estos ingredientes.

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  1. Es raro encontrar a gente con conocimientos sobre este asunto , pero creo que sabes de lo que estás escribiendo. Gracias compartir información como este.

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